OPINIÓN: Ignorancia, intereses privados, destrucción ecológica.

Evelyn Gómez Castro - Psicóloga. Magíster Psicología Clínica de la Universidad de Chile.

895

Esta columna representa la indignación que siento, respecto de la autorización de parte del Gobierno de permitir la explotación de la Mina Riesco por medio de detonaciones. Uds. Se preguntarán que hace una Psicóloga refiriéndose a este tema. La respuesta es simple: Amo mi región. Creo que el espacio ecológico es un privilegio que debe ser protegido por sobre los intereses privados y debe ser priorizado por sobre las formas explotación retrógradas existentes de nuestro planeta. Basta con rememorar a Ventanas en la cuenca de Puchuncaví.
Este formato de exploración no puede pasar frente a nuestras narices como si nada pasara o fuera a pasar. La decisión implica un impacto ecológico que resentiremos.
No quiero que me digan “que nada pasará” porque para quien busque, se instruya y lea, se dará cuenta que este tipo de explotación está archi-analizada y no se recomienda. Sólo se aplica en países en donde el marco institucional no es adecuado, los gobiernos no respetan los derechos de los ciudadanos y, lo que es peor, lo ciudadanos no conocen sus derechos y admiten todo cuanto pasa, como si nada.
Les voy a contar cuáles serán los impactos de manera breve. El relato no es alarmista. Sólo busca restablecer y crear conciencias en los ciudadanos Magallánicos. La extracción en la superficie terrestre generará alteraciones en su morfología por la remoción de las tierras; la formación y emanación de polvo por tráfico y erosión del carbón que contiene azufre, contaminará la capa vegetal y las aguas alterando su PH, además de producir descenso del nivel freático deteriorando la calidad de las aguas subterráneas, lo que generará el desplazamiento de animales de la fauna silvestre. Evitará el surgimiento de un modelo turístico de desarrollo generador de empleos u otras formas como la ganadería. Alterará el balance térmico de la zona. Activará los procesos de erosión, perdida de suelo y cobertura vegetal; disminuyendo por completo la capacidad biológica del sector. El ruido y las vibraciones en general –que serán imperceptibles para los habitantes de Punta Arenas-, afectarán la fauna terrestre y marina del sector. Se presentarán posibles modificaciones del microclima por proliferación de agentes patógenos y vectores en aguas estáticas.
Algunas personas pensarán que Riesco es una fuente de trabajo para cientos de familias, y claro que comprendo el argumento. Pero lo que no puedo aceptar es que se tome la decisión con tanta ineptitud cerrando un plan de desarrollo económico de la región, sólo a una arista entre tantas otras. Está claro que somos una región que se ha desarrollado principalmente por la minería durante el siglo XX. Lo que encuentro inaudito, es que casi 20 años adentrados en el siglo XXI, sigamos tomando las mismas decisiones, con la misma miopía de siempre. El espacio que se contaminará no volverá a ser el mismo jamás. Su flora y fauna morirán. Las visitas turísticas no vendrán –independiente que me digan que representamos el 1 % aprox. nacional en turismo, con el argumento centralista-. Perderemos un futuro de vida, por un presente que satisfará las necesidades por poco tiempo.
Sé que Riesco tiene un área de reforestación de árboles nativos en la Isla, y esa gestión se agradece, además de todas las acciones asociadas a la responsabilidad social. Pero, esta decisión no tendrá remedio en el futuro. El carbón es una fuente energética en desuso en países desarrollados. Se agota, no es infinita su extracción. Lo único que quedará es la marca de la devastación y la contaminación.

Fuentewww.cordonbaquedano.cl
Compartir