Opinión: Convención de los derechos del niño: Los adultos hemos asumido el rol de aplicarlo?

Paola Valenzuela Pino, Educadora de Párvulos , especialista en Educación Inicial.

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Educación inicial

La convención sobre los DDNN es un convenio de las naciones unidas que abarca todos los
derechos que tienen todos los niños y niñas y están contenidos en 54 artículos. Los
estados que firman dicha convención, incluido Chile, deben adoptar todas las medidas
necesarias para garantizar el cumplimiento de dichos derechos. El estado chileno ha
avanzado en algunas materias, sobre todos en los gobiernos de la concertación y nueva
mayoría, pero aún queda mucho por hacer. Uno esperaría que todos los gobiernos,
independiente del sector político, tomaran medidas adecuadas. Sin embargo, sabemos
que hoy hay algunos anuncios, por ejemplo, que van en contra de la convención sobre los
derechos de niños, niñas y adolescentes y que están lejos de seguir por la línea de la
reforma educativa.
Los derechos se reúnen en 4 categorías: derechos a la supervivencia, al desarrollo, a la
protección y a la participación.
Hace tiempo vemos con preocupación, pena y dolor, que niños y niñas están siendo
afectados por situaciones que afectan su seguridad y protección. Los últimos hechos
relativos a la violación de un niño de 10 años, la ingesta de fármacos por parte de 2 niñas
de primer año, los malos tratos que reciben los niñ@s por estar en medio de las
discusiones de sus padres, entre otras tantas vulneraciones, solo nos hablan de la
incapacidad de los adultos de respetar, cuidar y valorar a la infancia.
También hay otras situaciones, como el proyecto aula segura, que busca castigar a los
jóvenes que cometen actos de violencia, ¿quién podría negar que lo que hicieron está
mal?, nadie. Pero el foco no es el joven, son los adultos de su entorno quienes deberían
haberse responsabilizado por él, antes de que se llegara a estas acciones violentas. Nada
se resolverá con medidas de exclusión, solo se castigará al joven.
Los adultos, que conforman la sociedad, somos los responsables de lo que hoy viven y
sufren los niños, niñas y adolescentes. Cuando los padres, madres, familiares, educadores,
profesores y autoridades, entre otros: no cuidan, no acompañan, no guían, no apoyan, no
ponen normas y limites, no están presentes, no conversan, no escuchan, no se conectan,
no generan apego, no se involucran y no destinan tiempo, es muy difícil que se pueda
aportar a una infancia y adolescencia protegida, segura y querida. Los estamos
abandonando, porque creemos que otros deben cumplir con esta tarea, o porque
creemos que ya son grandes, dejándolos solos. Hoy los niños, niñas y adolescentes están muy solos.

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