Opinión: asuntos ambientales – Tratado de Escazú

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El Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, otra vergüenza internacional en temas ambientales para Chile

Si yo les dijera que existe un acuerdo internacional cuyo objetivo es, literalmente, garantizar la implementación plena y efectiva en América Latina y el Caribe de los derechos de acceso a la información ambiental, la participación pública en los procesos de toma de decisiones y acceso a la justicia en asuntos ambientales, así como el fortalecimiento de la cooperación contribuyendo a la protección del derecho de cada persona, de las generaciones presentes y futuras, a vivir en un medio ambiente sano y al desarrollo sostenible, ¿pensaría Ud. que es bueno para Chile?.
Al menos así lo pensamos muchos chilenos que estamos pidiendo la firma del Tratado de Escazú. Pero bueno, ayer el ministro de RR.EE., pasando por encima de la ministra del Medio Ambiente, renegando de todas las negociaciones llevadas a cabo por su misma cartera y todo el equipo diplomático chileno que participó en la redacción del documento junto con sus pares de Costa Rica durante 3 años, que además ayudaron a hacer las largas negociaciones entre los países de Latinoamérica y el Caribe, nos dice bien suelto de cuerpo: “El acuerdo (…) como está planteado es inconveniente para Chile”, por lo que no lo van a firmar.
Es que dan ganas de tirarse el pelo y morderse las uñas. Más aún cuando en el 2018 el Presidente Piñera nos decía orgulloso: “… (trabajamos en) el Acuerdo de Escazú, que es un acuerdo que busca darle más transparencia y mayor eficacia a la defensa del medio ambiente, y que vamos a poner a disposición del resto de los países de nuestro continente en la asamblea General de las Naciones Unidas…”.
Uno tendería a pensar que hay una incongruencia entre el discurso y el trabajo, pero la verdad es que no la hay. Este gobierno no solo ha sido indolente en los temas y conflictos ambientales que le ha tocado enfrentar, sino también ha sido altamente negligente, lo que ha terminado en una gran judicialización de estos. Simplemente no hay compromiso.
Después de la vergüenza internacional que nos hicieron pasar con la pésima gestión de la COP25, algunos pensamos ingenuamente que las cosas cambiarían y habría un poco de autocrítica de parte del ministerio. Pero hasta la fecha no la ha habido. Y ayer luego de las declaraciones del ministro de RR.EE. solo se han limitado a decir que todo lo que se establece en el acuerdo, Chile ya lo cumple (lo sé, parece un chiste).
¿Será que tanto necesita Chile una institucionalidad ambiental débil, que es mejor callarse antes que hacer bien la pega para la que nos pusieron allí?
Una vez más el lobby feroz de los intereses privados, hacen que seamos el hazme reír de la región.
Enrique Rebolledo Toro
Ingeniero Civil Ambiental

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