Opinión: Conversación sobre el recurso hídrico y la producción de alimentos saludables en nuestro territorio

“soñar con la región que queremos” por Dra. Etel Latorre Varas, Médico Veterinaria M. Sc Zona Extrema

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Conversación sobre el recurso hídrico y la producción de alimentos saludables en nuestro territorio, “soñar con la región que queremos
Etel Latorre Varas, M.V. M. Sc
Zona Extrem

Y nos contaron que éramos los jaguares de América Latina, pero la pandemia nos mostró que éramos nadie, nos explicaron que no había nada mejor que el libre mercado, pero la pandemia nos dijo que este libre mercado nuestro no podía con ella.
Lamentablemente el Estado hizo abandono de funciones y dejó a los ciudadanos indefensos y las medidas tomadas han sido tardías, lentas e insuficientes. El mundo desarrollado, me refiero al europeo, ha podido manejar de una forma humanitaria la situación, otorgando los recursos necesarios para el mayor bienestar de la población.
Hoy conversamos sobre el recurso hídrico y la seguridad alimentaria. El primero en términos legales, está en situación de letargo ya que la propuesta de legislar sobre el agua y definirlo como un bien público cuya primera finalidad debería ser cubrir los requerimientos de las personas, parece olvidado y la propuesta realizada el 2014, por un gobierno progresista, duerme el sueño de los justos. Una vez más la pandemia parece tener la responsabilidad de todo. Mientras el uso del agua no vaya en beneficio directo de los habitantes de nuestros territorios y de la producción de alimentos no podremos superar esta crisis sanitaria y menos pensar en el ámbito productivo de otras áreas de la economía. En el intertanto otros lucran con los derechos de agua adquiridos y los venden a terceros.
El gobierno recién pasado, representado por el Dr. Flies como su Intendente, logró la realización de un estudio de prefactibilidad para un embalse en Porvenir, que daría seguridad de agua para la población y para el uso en producción de hortalizas, frutales menores y otras siembras. Lo citado daría un desarrollo diferente a la comunidad asentada en Tierra del Fuego. Los recursos para tal estudio surgieron del Gobierno Regional y de la Comisión Nacional de Riego, quien por primera vez tenía un profesional en la Secretaría de Agricultura de nuestra región. El estudio se encuentra en trámite, en la DOH, dependencia del MOP. Del mismo modo se hicieron las presentaciones para financiar otro estudio de prefactibilidad para un embalse en Laguna Blanca que posibilitaría recuperar el embalse natural de la Laguna Blanca y su biodiversidad, permitiendo proyectar un desarrollo diferente en el sector rural y ganadero, pudiendo generar otras actividades, como ha sucedido en otros países. Esta idea permanece viva en aquellos que la apoyamos y que tiene larga data en nuestra región, pero no ha sido considerada por la actual autoridad ni antes ni en plena pandemia.
El agua es y será un recurso escaso. El cambio climático así lo indica y debemos prepararnos para enfrentar esta realidad. Dependemos del agua para vivir, para mantener una higiene adecuada, para producir nuestros alimentos y poder proyectarnos hacia un desarrollo sustentable.
La administración del Dr. Flies junto al Gobierno Regional y su Consejo apostó al desarrollo del sector de pequeños productores de hortalizas y frutales menores. De este modo podíamos avanzar en la producción de alimentos saludables y al menos tratar de acortar la brecha de producción de estos, para los que habitamos el territorio, para los que nos visitan y en un futuro pensar en exportar los excedentes. El mundo desarrollado asegura la producción de los alimentos que necesitan sus ciudadanos y luego piensa en exportar, o sea hacer otro tipo de negocio. Si la región sigue pensando que la solución es importar los alimentos que son requeridos por sus habitantes, seremos eternamente dependientes de terceros, que según las circunstancias verán si es negocio o no enviar alimentos a Magallanes. Soberanía y seguridad alimentaria es lo que debemos desarrollar y ello toma tiempo, pero es hora de continuar con el camino andado y avanzar.
Para asegurar el desarrollo del sector hortofrutícola debemos atrevernos a “Soñar con la Región que Queremos” y añadir a la educación, que es fundamental, el desarrollo de empresas afines al sector ya que solo contamos con un adecuado sector industrial en las carnes. La antigua y recordada CORMAG apostó en su tiempo a lo dicho, y teníamos un picladero, donde se trabajaba en los cueros para darle un valor agregado y la lanera austral donde se daba valor a las lanas, generando puestos de trabajo, capacitando a sus trabajadores y otorgando mejores condiciones de vida para sus familias. Necesitamos otra CORMAG o un equivalente, para el despegue de este segmento de la economía y de otros.
La pandemia nos ha obligado a pensar y reitero “Soñar con la Región que Queremos”, considerando a las personas y al territorio inmersos en un desarrollo socio económico donde el énfasis sea puesto en las personas y a su servicio el capital.

FuenteFotografía RRSS Etel Latorre
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