Proceso final de una Nueva Constitución para Chile

Diversos convencionales expresaron su posición respecto a la Nueva Constitución

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El proceso Constituyente se encuentra en su fase final ad portas de la entrega del Borrador a las autoridades nacionales,  y en esta última etapa se realizó la presentación de diversos constituyentes del país en la Sesión Plenaria en el Ex Congreso Nacional.

En efecto,  reproducimos parte del Discurso Convencional Constituyente por Magallanes Elisa Giustinianovich Campos, expresó «…Es extraño llegar al final de este momento constitucional sintiéndose sobreviviente. Extraño, porque aunque desplegamos toda nuestra voluntad y esfuerzos, me siento en deuda con cada una y uno de ustedes, deuda que quiero a lo menos subsanar dándoles ¡infinitas gracias! a cada trabajador y trabajadora de esta Convención por entregar su corazón, su fuerza vital, sus saberes, su pasión. Por cada palabra, cada confianza creada, por las experiencias compartidas, por su infinita paciencia y su inquebrantable lealtad con el mandato popular que permitió sacar adelante este proyecto de Nueva Constitución en tiempo y forma.
Gracias al territorio al sur del sur que se alzó con el viento, con la fuerza feminista, con las luchas sindicales y territoriales, con las asambleas autoconvocadas, las ollas comunes y las barricadas. Porque nos tomamos las calles, las confianzas y las manos para sacar adelante un proyecto común que hoy vemos con mucha emoción consagrado en esta nueva propuesta constitucional. Compañeras y compañeros de la Patagonia Rebelde: cumplimos con el mandato encomendado.

Mientras cerramos este período del proceso constituyente, se abre otra etapa que no puede reducirse al simple gesto de ir utilitariamente a votar. Se abre otro ciclo en que el pueblo delibera y toma una decisión de alto significado existencial y que excede las consecuencias jurídicas previsibles.

Se trata de una decisión cuyo telón de fondo rompe la trayectoria histórica conocida, ya que a través de ésta, el pueblo, como comunidad política, podrá demostrarse a sí mismo, que junto con ser el principio del impulso político, es también el proceso y el punto de llegada. Podrá demostrarse a sí misma que es capaz de dotarse de aquellas reglas y principios fundamentales de su organización política y democrática. Reglas y principios que ya no serán la estampa de una bota militar, ni reglas ni principios que siempre fueron escritas por otros, pues por primera vez, en todos sus trazos, detalles y contornos concurrieron las plumas, se cifraron sentimientos, razones y concepciones de la vida social de mujeres, de comunes y plebeyos.

Esta nueva experiencia masiva, existencial y política, abrirá sin duda un capítulo de autodeterminación y constituirá el primer paso realmente sanador al profundo autodesprecio y desconfianza que el pueblo tiene de sí mismo, producto de años, décadas y siglos de abusos, roteos y humillaciones.

El desafío histórico que tenemos como pueblo de Chile, como comunidad política conformada por diversas naciones, será alcanzar en un sentido práctico nuestra emancipación, nuestra mayoría de edad, y nuestras responsabilidades individuales y colectivas para el futuro.

Y aquella no será tarea sencilla. No solo porque llevamos décadas larvando y replicando una concepción egoísta, individualista y consumista de la política y de las relaciones humanas en general, sino porque las secuelas del maltrato que hemos sufrido e internalizado se han endurecido como un fuerte y abrumador miedo a la libertad. Pesadas y profundas estructuras psíquicas que nos hacen desconfiar de nuestras propias capacidades y muchas veces no permiten concebir enfrentar la vida “des-apatronadamente”.

Los traumas de la humillación, del latifundio, de la sociedad estamental, están ahí, vivos, y los vemos todos los días. Las campañas más estridentes del rechazo son reflejos que aprietan los nervios de esos traumas. Vemos todos los días como lo más granado de nuestras “élites”, utilizan el mismo repertorio de un maltratador, se valen de los mismos retorcidos chantajes emocionales y nos amenazan con la perdición si no aceptamos su tutela. Nos susurran: “ustedes son pobres, ustedes no saben, ustedes no pueden” “ustedes son tontas e insensatas” “ustedes son emocionales y nosotros racionales” “tú no puedes vivir sin mí”, “tu vida depende de mí”.
Pelucones y Pipiolos unidos, agresores espantados y rabiosos, temerosos de la libertad del pueblo y que no han dudado en iniciar su propia contra-revuelta porque al parecer sus peones quieren tomar sus propias decisiones, porque realizan demostraciones de libertad, porque al parecer pueden ser y existir independientemente sin su permiso.

¿Podrá acaso la humillación, el chantaje instalado por la fuerza del capital, el ninguneo academicista o el desprecio clasista, socavar la confianza popular sostenida en su inmenso poder constituyente originario? ¿O será la Revuelta el rito de entrada a la madurez de un pueblo despojado que recupera sus memorias, su coraje, su ternura?

El proyecto de nueva constitución es y será más democrático no porque lo diga la letra, no porque aparezca en una valiosa cláusula de Estado Social y Democrático, ni porque se desprendan mayores eventos electorales de su articulado. No debemos olvidar que lo verdaderamente importante de dotarnos democráticamente de una nueva Constitución será, habernos dotado democráticamente de una nueva constitución. Y que lo sustancialmente democrático de la Nueva Constitución no serán sus formas ni procedimientos sino la potencialidad y la concreción de una situación irreversible, creciente y práctica de ser y aumentar la vida y sus esferas de un modo sustancialmente más democrático.

Votaré Apruebo al impecable Informe de Armonización presentado, segura de que esta opción representa a una gran mayoría de este país. Por la memoria de nuestras ancestras y ancestros, por quienes perdieron sus ojos, su libertad, incluso sus vidas durante las movilizaciones, por la dignidad del pueblo chileno y sus diversas naciones, por nuestro patrimonio natural invaluable, desde los hielos eternos a la sabiduría del desierto, les invito a aprobar íntegramente este proyecto de futuro, a acompañarlo, desplegarlo, a nutrirlo y hacerlo crecer; para que nunca más, para que ahora sí, avancemos a ser, acompañadamente, y cada vez más, socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

El próximo Plebiscito obligatorio para la elección de una nueva Constitución Política de la República de Chile se llevará a cabo el 4 de septiembre.

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